|
La publicidad no tiene como prioridad reflejar
la complejidad social. Empeñada en reproducir constantemente
los arquetipos de hombres y mujeres basados en la división
sexuada de roles, actitudes y comportamientos, pasa por alto muchos
de los cambios que están teniendo lugar en la sociedad en
cuanto a conductas, a las formas de organizar la familia, a las
relaciones de pareja, a la incorporación de las mujeres a
todo tipo de profesiones, etc. De esta forma elude también
algunos de los problemas que más nos afectan, como la conciliación
de vida familiar y laboral, que pasa necesariamente por el reparto
de las tareas domésticas y que, por tanto, cuestiona el modelo
familiar tradicional.
En las contadas ocasiones en que los mensajes publicitarios
hacen referencia a esta cuestión, se hace únicamente
como pretexto argumental, como un tema más, sin incitar a
ningún tipo de reflexión o de cuestionamiento. De
esta forma, el discurso publicitario relativiza la gravedad del
problema y lo banaliza.
|