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La publicidad recrea un mundo ideal donde los arquetipos
de hombre y de mujer se convierten en los únicos deseables.
Las propuestas publicitarias no obedecen a un intento de reflejar
o reproducir lo real, sino que son un conjunto de estrategias ideadas
para convencernos de que lo mejor es encajar en ese modelo.
Los spots dirigidos al público infantil,
especialmente los de juguetes, reproducen la división entre
géneros a través de los escenarios (interiores y domésticos
para las niñas, exteriores y de aventuras para los niños),
la tipología del juego, los colores dominantes y las actividades
de los personajes. La voz en off también adopta matices diferentes
según se dirija a ellas o a ellos.
Esta estrategia diferenciadora contribuye a afianzar
la división tradicional de roles promoviendo intereses distintos
para niños y niñas, y sienta las bases para que en
el futuro se dé también una diferenciación
en cuanto a las vocaciones y las orientaciones profesionales.
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