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En el siguiente bloque de anuncios también
aparecen situaciones laborales remuneradas, pero la retórica
de los spots nos recuerda que se trata de actividades de segunda
categoría para las mujeres ya que lo realmente importante
para ellas son otras cosas: el cuerpo, las tareas domésticas
y el servicio a los demás.
Aunque el trabajo se realice fuera de casa, se
insiste en la idea de que debemos estar siempre preparadas para
realizar esas otras funciones que son indisociables del hecho de
ser mujer.
El anuncio de Centella es un buen ejemplo del viaje
de dobles significados que la publicidad propone a la experiencia
laboral femenina. A través de un juego de sustitución
de situaciones y actividades se va estableciendo un paralelismo
entre la actividad pública y la actividad privada de un personaje
gracias al uso de un producto de limpieza. La limpieza bien hecha
por la eficacia del producto permite ser una superwoman,
es decir, una mujer que puede y tiene la obligación de hacerlo
todo bien. Las situaciones presentadas son las de limpieza, que
van asociadas a ir a compartir el ocio con los hijos e hijas, además
de ejercer de arquitecta, animar una fiesta y asistir a un acto
social. Unas y otras se enlazan mediante las diferentes posturas
que adopta el personaje femenino al limpiar. Así, el spray
se sustituye por unas aletas de bucear, un bolígrafo, unas
marionetas y una copa de cava. La voz en off, tanto de la sintonía
como del mensaje final, remarca la idea de que el producto te permite
disfrutar de tu tiempo. Lo paradójico es que
toda esta construcción transmite, por un lado, la idea del
tiempo dedicado a los demás, y, por otro, el deber como mujer
de tener siempre presente la obligación de cumplir con las
tareas domésticas, aunque se realice una actividad profesional
fuera del hogar.
Al asociar la arquitectura con las imágenes
de limpieza y cuidado, se nos recuerda la imposibilidad de ser sólo
eso, una profesional, y de que no es ésta la actividad central
de su vida ni por supuesto lo más relevante. La vida profesional
de las mujeres no tiene la misma trascendencia que la de los hombres,
sino que se presenta como una faceta adicional, que además
debe realizarse en honor al servicio y al cuidado, y que puede ser
prescindible.
Otro supuesto publicitario relacionado con la actividad
productiva de las mujeres consiste en otorgar al cuerpo un significado
equiparable al de las capacidades intelectuales y las aptitudes
profesionales.
El personaje femenino del anuncio de Planeta Agostini
representa a una mujer concienzada en este sentido y que, por tanto,
cree que tener una determinada apariencia física es suficiente
para conseguir un trabajo. La sorpresa viene cuando le exigen saber
idiomas, algo que no se esperada, ni ella ni nosotras como espectadoras.
¿Por qué imaginaba la protagonista que se le iba a
exigir alguna aptitud intelectual? Mediante este juego de ridiculización
se sigue recordando que el aspecto es decisivo para acceder a determinadas
ocupaciones. De nuevo se insiste en que el cuerpo es lo realmente
importante para los personajes femeninos, dejando en un segundo
plano las competencias profesionales.
En el caso de Pharmaton Complex, un hombre regresa
a casa después de su jornada laboral. Enseguida pone las
zapatillas de deporte, llenas de barro, dentro del lavaplatos. Su
mujer, que está en casa trabajando con el ordenador, deja
al instante lo que está haciendo para ayudarle y supervisar
lo que hace. Lo primero que hay que remarcar es el hecho de que
el personaje masculino ejerza una profesión fuera del hogar
y en cambio a ella la encontremos trabajando en la cocina.
Y lo segundo es que ella deja lo que tiene entre manos inmediatamente
para comprobar si él está utilizando adecuadamente
los electrodomésticos. Estas tres constantes relegar
los propios intereses a un segundo plano, la acción al servicio
de los demás y la asociación con el espacio doméstico
evidencian que, aunque se modernicen las formas, la publicidad insiste
en recordarnos cuál es la verdadera función femenina,
señalando con insistencia que el trabajo productivo es de
carácter secundario.
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