|
La publicidad insiste en fabricar e imponer unas
necesidades relacionadas con el cuidado y perfeccionamiento del
cuerpo cuya satisfacción presenta como algo imprescindible
para las mujeres: hidratación, depilación, maquillaje,
gases, piernas hinchadas, flacidez, picores... son algunos de los
problemas creados por los mensajes publicitarios dirigidos a las
mujeres. De esta forma, todas las partes del cuerpo son sometidas
a examen y son susceptibles de ser mejoradas mediante el consumo
de productos específicos. Se trata de un trabajo continuo
que nunca finaliza del todo y que está en constante revisión.
Aunque se minimice el tiempo y el esfuerzo empleados en la aplicación
de los productos, la publicidad se hace eco de la falta de tiempo
que padecen la mayoría de las mujeres y actualmente asocia
a casi todos los productos las ideas de rapidez y facilidad. El
anuncio de crema depilatoria Veet, por ejemplo, insiste expresamente
sobre este aspecto. Al personaje femenino que está en casa
leyendo tranquilamente se le plantea un problema ante la visita
inesperada de su novio. Ella, que no puede aparecer de cualquier
forma ante los ojos del chico, pues debe mantener siempre despierto
su deseo sexual, debe depilarse, maquillarse, peinarse y cambiarse
de ropa en cuestión de segundos. La crema se ofrece como
la solución a la urgencia de la chica, falseando así
el tiempo real que se necesitaría para llevar a cabo todas
esas operaciones. Este planteamiento también lleva implícita
la idea de que se puede hacer todo, justificando de este modo la
inversión de trabajo sobre nuestro cuerpo para estar siempre
perfectas, y más teniendo en cuenta que contamos con la ayuda
de infinidad de productos que aparecen en los mensajes como nuestros
fieles aliados.
|