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Tradicionalmente, los trabajos ligados a la reproducción
(cuidado de hijos e hijas y tareas domésticas) han sido minimizados
en los canales mediáticos a través de diferentes estrategias
de representación. En realidad, estas tareas no gozan del
reconocimiento de trabajo por el hecho de no estar retribuidas económicamente.
Los obreros de las fábricas, los estibadores
del puerto, los peones de la construcción... Pocas veces
nos hemos sentido incluidas como mujeres en la construcción
iconográfica de la clase trabajadora dentro del imaginario
cinematográfico o mediático tradicional, no sólo
por el estrecho entendimiento del mismo significado de la palabra
trabajo, que minimiza o hace invisibles todas las ocupaciones
sin regularización o no asalariadas o socialmente deslegitimadas,
sino también por los propios dispositivos y estrategias narrativas
empleadas y por la escasa identificación que podíamos
sentir con unos protagonistas, prácticamente siempre masculinos,
ajenos a cualquier compromiso que excediera, y eso en los filmes
más militantes, una conciencia de clase puramente economicista.
El sueño colectivo. Fragmento del texto de presentación
del programa Just do it. Gènere, performativitat i
narratives del treball, dentro de la 11 Mostra Int. de Films
de Dones de Barcelona, 2003.
En el caso de la publicidad, las funciones y responsabilidades
domésticas son indisociables del hecho de ser mujer. A diferencia
de los spots que recrean situaciones donde las mujeres aparecen
realizando un trabajo productivo remunerado, que, como hemos visto,
son escasos y poco diversos, los anuncios que tienen como escenario
el espacio doméstico siempre presentan a los personajes femeninos
como los únicos legitimados para ocuparlo y, por consiguiente,
para realizar el trabajo relacionado con el hogar.
En los siguientes anuncios, proponemos analizar
las diversas formas de representación construidas por la
publicidad, unas formas que no sólo atribuyen a las mujeres
la exclusiva responsabilidad en cuanto a la realización de
las tareas derivadas del trabajo doméstico, sino que además
insisten en la excelente competencia que presentan al respecto,
excluyendo por pasiva la necesidad de que otra persona comparta
tales responsabilidades.
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