(texto de la voz en off)
Cada mañana la piel madura recupera su elasticidad
por la máxima hidratación que le proporciona
Nivea Vital, crema de día hidratante intensiva con
multivitaminas para una piel radiante de vitalidad, crema
de día hidratante intensiva Nivea Vital.
Una mujer mayor pasea por una estancia
blanca. Plano medio de esta mujer con las manos en la cara.
Expresión alegre con un encuadre más cerrado,
casi un primer plano que por corte simple queda sustituido
por el blanco de un cuadro sobre el que crece una mancha blanca
con un rótulo que dice MÁXIMA HIDRATACIÓN,
que después, por fundido, es sustituido por el rótulo
NIVEA VITAL. A partir de este momento se nos revela cuál
es el producto que le proporciona bienestar y elasticidad
al rostro de la mujer. Si antes la cara denotaba alegría
y satisfacción, tras la aparición del producto,
llueven pétalos de rosas rojas sobre el mismo escenario
y la felicidad resulta en esos momentos desbordante. Finalmente,
junto al tarro de Nivea cae una rosa roja, recompensa y restauración
de un deseo que ahora, gracias a la crema, ella puede volver
a suscitar en los demás. Por efecto de la aparición
de las rosas junto al tarro no sólo se restaura e hidrata
el rostro de la mujer, sino que ésta recupera su poder
de seducción. El color rojo de las rosas, culturalmente
asociado a la provocación y al deseo, aparece en el
frío escenario (de tonos blancos y azules) gracias
al producto, puesto que implícitamente no sólo
se ofrece como terapéutico, sino como restaurador de
su poder de seducción, lo que viene representado simbólicamente
mediante las rosas que le llueven y que subrayan el producto
en su fase final: un tarro de NIVEA junto a una rosa roja.
La voz en off que relata las excelencias del producto no alude
a estas cualidades: describe una situación cotidiana,
unas expectativas de embellecimiento y las capacidades del
producto para satisfacerlas. Sin embargo, tanto la imagen
como su construcción nos ofrecen otra fuente de gratificación
proporcionada por dicho producto. Sobre el rostro de la mujer,
por corte, un cuadrado blanco que se va tiñendo de
azul es sustituido por el tarro, para después dar paso
al rostro de la mujer bajo una lluvia de pétalos rojos
que dan calidez a la estancia y la sumen en un éxtasis
de felicidad ante una recompensa metafóricamente sensual
con promesa de final feliz. El producto así representado
permite solucionar no una cosa el estado de la piel,
sino que se propone como restaurador de un estatus social
para la mujer: ser observada por alguien que la reconozca
como objeto de deseo.
¿Y por qué objeto es sustituida?
Primero, por el pictograma; después, por el tarro y
luego, la reencontramos otra vez en el centro de la imagen.
¿Ella es Nivea? ¿Nivea es ella? NIVEA es lo
que hace que una mujer sea una mujer y sea, por lo tanto,
visible a los ojos de los otros, que exista como tal. Ella
y Nivea son lo mismo, el tarro de Nivea es un objeto y ella,
también.