:: Inicio > Recursos didácticos > Asociaciones de mujeres > La presión sobre el cuerpo: la violencia simbólica

 

 


Paralelamente a la forma en cómo explicita sus cánones de consumo empleando una serie de estrategias de seducción, la publicidad también fuerza su retórica con el fin de dar a entender que el producto ofrecido es el mejor instrumento para conseguir un perfecto canon de belleza. La propuesta publicitaria pasa por establecer unos referentes que cumplan con el objetivo de construir un imaginario destinado al deseo masculino y basado en la estrategia voyeurística propuesta por el consumo visual del cuerpo femenino.

Para cumplir este canon, los alimentos destinados a las mujeres son alimentos considerados light cuya ingesta no proporciona ningún placer. Todo el placer se obtiene al ser vistas con un cuerpo perfecto, adecuado a los cánones estéticos. De esta manera, podemos considerar que en las representaciones publicitarias el cuerpo de la mujer es visto como un problema, puesto que no puede engordar, no puede envejecer, no puede transpirar...

Por consiguiente, los productos destinados específicamente a las mujeres, más que explicados desde el placer personal, lo son desde la terapéutica, es decir, desde la superación de un problema en el que acaba por instalarse el cuerpo femenino. Como algo que en principio no es bueno, sino que debe modelarse, vigilarse y transformar.

Otro de los sentimientos que pone en funcionamiento la narración publicitaria es la angustia de los personajes por gustar, una angustia que desaparece gracias a los productos ofrecidos.
Desde esta perspectiva convendría analizar qué modelos de belleza proponen las retóricas publicitarias y a quién se destina esta belleza: ¿Al bienestar de quien es bella, como satisfacción propia, o sólo a la mirada de los otros, es decir, buscando la evaluación positiva del deseo desencadenado en los personajes masculinos?

Ejercicio 8 : Síntesis


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