Una constante de los anuncios
de colonias y perfumes es que las mujeres no miran directamente
al espectador o espectadora. Esto hace que podamos recorrer
su cuerpo figuradamente sin miedo a que su mirada nos cohíba
o nos avergüence. Por tanto, estamos en una posición
de dominio que nos proporciona seguridad y tranquilidad porque
no nos interpela, no nos pide explicaciones sobre lo
que hacemos. Esta forma de representar a la mujer refuerza
nuestra situación de voyeurs. El voyeurismo se refiere
al placer de mirar sin que nos vean. En la mayoría
de las representaciones visuales, dominadas por la cultura
patriarcal, este placer corresponde a la mirada masculina.
Cuestionario:
¿Qué efectos tiene esta diferencia en los
juegos de seducción entre hombres y mujeres?
¿Quiénes son los beneficiarios reales de
la divulgación de esta imaginería?