:: Inicio > Recursos didácticos > Infancia > Ejercicios: Masculino-Femenino: dos mundos separados

 

 


La mayoría de spots publicitarios van dirigidos a un segmento determinado de personas, presuntas destinatarias del producto que se intenta vender. Para dirigirse a estos posibles compradores o compradoras las propuestas publicitarias suelen utilizar los códigos más convencionales, creados por el propio lenguaje publicitario, y los tópicos más divulgados en relación a cada segmento consumidor (mujeres, hombres, niños, niñas, personas mayores, jóvenes...). El lenguaje publicitario no suele admitir matices ni precisiones. Por eso presenta con tanta frecuencia expresiones unívocas o rígidas en relación a los diferentes sectores de la población. La tendencia más marcada es la de dirigirse a un grupo excluyendo al otro.
Se trata de algo evidente en relación a hombres y mujeres, a niños y niñas. Esta división tan rígida entre uno y otro sexo, que tiene sus orígenes en la estructura social patriarcal, es un fenómeno en vías de superación puesto que en las sociedades actuales, gracias a la fuerza transformadora del feminismo, ya no se manifiesta de forma tan rotunda como antes y, sobre todo, porque es uno de los temas más discutidos por muchos estamentos educativos y numerosos movimientos progresistas. Por este motivo la publicidad, movida por unas inercias tradicionales que ponen de manifiesto el carácter conservador y retrógrado de su discurso, supone un obstáculo que contradice e invalida las dinámicas transformadoras en el terreno de la educación.
Hay que tener en cuenta que el poder y la influencia del discurso se concentra en su fuerza de sugestión, en especial cuando no existen otros mensajes que contrarresten sus efectos. En estos casos la publicidad, con la simplicidad e insistencia características de sus propuestas, tiene más posibilidades de influir sobre los individuos, divulgando o reforzando valores involucionistas, conservadores, discriminadores e incluso ofensivos para determinados grupos de personas.
Las mujeres y las niñas son el grupo más discriminado por el discurso publicitario. Suelen estar excluidas como posibles destinatarias de algunos productos, siendo muchas veces tomadas en consideración sólo para aquellas actividades relacionadas con el cuidado y la atención a los demás, sin tenerse en cuenta sus propios gustos o motivos de disfrute.

Ejercicio 4: Action Man y Tejenova