::Inicio > Recursos didácticos > Ampas > La violencia > Ejemplo 2: Conecta 4

 

 

En el discurso publicitario aparece una división radical entre las actividades de los niños y las de las niñas, división que se acentúa con la reiterada atribución de roles sexistas por parte de la tradición más conservadora.

Según éstos, a los niños les corresponde lo dinámico y a las niñas lo pasivo. Por este motivo, los spots dirigidos a los niños presentan propuestas de acción bajo distintas formas, pero muchas veces aparecen caracterizadas mediante elementos significantes que se asocian con la violencia.

Es revelador analizar la construcción y los mensajes implícitos en el caso de los spots de juguetes destinados a consumidores masculinos, ya que difunden casi siempre un modelo arquetípico, en absoluto matizado, presente en la gran mayoría de los discursos culturales tradicionales. Suele tratarse de un modelo caracterizado por una fuerza física destinada al dominio del otro, a la conquista del espacio, a la practica de la guerra y a la exaltación de protagonistas de grandes aventuras, empresas difíciles, deportes de riesgo. Su propuesta consiste siempre en ser el centro indiscutible del mundo.

En la puesta en escena, como excusa argumental pero muchas veces con total gratuidad, se exhiben situaciones violentas y agresivas. Las voces en off son masculinas y estridentes; los protagonistas, cuando aparecen, son sólo niños, y las acciones presentan a menudo connotaciones bélicas o destructivas. Este modelo prolifera en todas las ofertas dirigidas a los niños, negándoseles así otro tipo de propuestas donde pueda tener lugar la participación de ambos sexos y privándoles de otras ofertas más tranquilas y pacíficas.

En el caso del spot Conecta 4 se pone en evidencia el sinsentido de la utilización de la violencia como retórica de incitación al consumo. En él se percibe la gran distancia existente entre el verdadero juego y su escenificación publicitaria. La distancia entre un juego totalmente pacífico y su explotación como juego violento donde gorilas y dinosaurios participan del éxtasis de violencia y agresión que nada dice del juguete. Las preguntas que debemos hacernos son: ¿cuál es el motivo de esta traslación de sentido?; ¿cuál es su utilidad?
De hecho, la respuesta está en la función seductora de la violencia como sinónimo de acción, utilizada aquí de forma peculiar gracias a la interconexión entre la banda de sonido y las imágenes.

La relación entre ambas se apoya mutuamente y refuerza la sensación de acción, que una vez más va asociada a una experiencia de gratificación emocional.

 

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