En el ejercicio anterior hemos analizado qué actitudes valora el discurso publicitario a la hora de promocionar la masculinidad (juvenil) en nuestra sociedad. A continuación proponemos hacer el mismo ejercicio analizando el anuncio de Evax Tanga, destinado única y exclusivamente a chicas-mujeres, con la finalidad de entrever cuál es la imagen o modelos de comportamiento ideales para que el proceso de socialización del colectivo femenino cumpla las expectativas que se le suponen.

Lo primero que debemos notar es que el spot publicita la imagen de unas chicas que usan Evax Tanga bajo unos parámetros que vienen definidos por una mirada masculina. Si observamos el modo en que son representadas las distintas chicas, comprobamos que en todo momento aparecen fragmentadas, y que la imagen general que domina en el spot son las nalgas de cada una de ellas. Excepto en las escasas imágenes en que se las ve sonrientes, momentos en que, por otra parte, sólo son representadas de cintura para arriba, siempre en grupo y nunca en primer plano (hecho que niega la subjetividad), la cámara las enfoca siempre de cintura para abajo. Basta con fijarnos en cómo nos vemos obligado

Teóricamente, una mirada femenina debería guiar el spot, puesto que son ellas quienes usan el producto publicitado; sin embargo, las chicas protagonistas están continuamente ejecutando estrategias de seducción. Sus miradas de reojo, las actitudes coquetas más que de diversión y sobre todo el hecho de que sólo veamos ciertas partes de su cuerpo nos hacen pensar que las chicas se están exhibiendo a un espectador modelo, al que, en un mundo culturalmente pautado por el dominio del deso heterosexual, identificamos y asociamos con una mirada masculina. En ningún momento el anuncio hace referencia a las ventajas o cualidades del producto en sí. Más bien parece que quiera transmitir la idea de que si usas estos salva-slips, serás un objeto de atención, sobre todo para el colectivo masculino.

Insistimos ahora en que a través de su representación se está tratando a las chicas como si fueran objetos. La actitud que se les atribuye es alegre y jovial, enmarcadas en escenarios dinámicos, de muchos colores, divertidos y alegres. Dentro de este escenario, las chicas son representadas en grupo, aisladas del contacto con otros seres que no sean de su mismo sexo. Es como si se exhibieran en un escaparate, dispuestas a ser miradas y gozadas. Contrariamente al spot anterior, en este caso no se está caracterizando a una heroína, una triunfadora ni a una mujer autónoma o libre en sus decisiones, sino que el peso del mensaje recae en definirlas como objetos dignos de ser contemplados.

Como habíamos anotado en un ejercicio anterior, se parte de la premisa de que el cuerpo de la mujer se convierte en el discurso publicitario en un terreno que hay que pulir, que hay que mejorar y que debe ser arreglado. Los nuevos salva-slips Evax se ajustan perfectamente a las braguitas tanga y por lo tanto no se notan. No hay ningún elemento que pueda distorsionar la belleza del paisaje que el cuerpo de la mujer dibuja.
Con todo ello, llegamos a la conclusión de que el éxito en la socialización de las chicas-mujeres pasa por estar siempre alegres, arregladas, dispuestas a gustar y a ofrecer una buena imagen, incluso en los momentos de relax o divertimento. Por otra parte, no se apela a ninguna cualidad de la mujer como persona, como individuo integrante de la sociedad que es capaz de generar opinión o de realizar tareas para mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad. Sólo están ahí, formando parte del paisaje social, con la función de alegrarnos la vista a todos y a todas, y de desear que el cánon de belleza que se les ha impuesto históricamente, gobernado por la mirada patriarcal, se perpetúe y no se distorsione en ningún momento. Ni siquiera cuando se trata de divertirse y bailar.

 

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