El eslógan creado para este anuncio es la siguiente pregunta: “¿Cueces o enriqueces?”
Se trata de un claro ejemplo del uso del kitsch en la retórica publicitaria ya que, acorde con la lógica del propio spot, la frase aparece como tema de gran magnitud, cuando en realidad la pregunta en sí misma no quiere decir nada ni aclara nada del producto publicitado. Las características del producto son tan abstractas que deben, por lo visto, ser descritas desde el orden de la impostura del valor inventado. Esta frase, que cierra el anuncio y que es pronunciada por la protagonista, actúa como motor de persuasión de un producto que no es nuevo, pero que necesita recordar su existencia en el mercado apelando a la fidelidad que las mujeres que lo usan mantienen hacia él.

El spot transcurre en un tiempo, en un presente cualquiera, cuando una ama de casa está en la cocina preparando la comida de su familia. El plato que cocina no presenta, en apariencia, ninguna complicación ni es exquisito, pero gracias al uso de las pastillas de caldo Avecrem, parecerá adquirir un sabor especial, pues queda bien claro que el agua utilizada para hervir la pasta es menos que nada sin la pastilla. Esta aclaración garantiza el funcionamiento del spot en dos sentidos.

En primer lugar, sobrevalora el producto publicitado atribuyéndole cualidades capaces de enriquecer cualquier comida, por muy sencilla que sea, dando como resultado el placer del marido y del hijo al recibir el plato cocinado por la protagonista. Con ello, la efectividad de Avecrem queda más que probada.
Por otro lado, la susodicha pregunta y su consiguiente aclaración contribuyen a mantener el rol tradicional de la mujer, pues la preocupación principal del personaje gira una vez más en torno a las funciones asociadas tradicionalmente al género femenino, entre las que destaca la indiscutible responsabilidad de cocinar para satisfacer a los demás. El producto se interpone felizmente para que el objetivo se consiga y procure a la tarea el nivel de resultado que se exige metafóricamente: sólo si consume Avecrem, los suyos, su marido y su hijo, conseguirán sonreír ante el plato de pasta que ella ha cocinado. La felicidad parece estar garantizada.

 

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