El anuncio se nos presenta principalmente
a través de la voz en off que promociona un detergente
que ha renovado su imagen y su eficacia. Lo primero que escuchamos
es la voz de la protagonista del spot que relata su historia
de vida, es decir, que nos explica quién es y a qué
se dedica: Yo soy diseñadora y madre, y a veces
me pregunto que será mi hija cuando crezca. Yo crecí
pintando y vistiendo muñecas con toda la paciencia
de mi madre que tenía la ayuda de Ariel, claro. Cuando
me mudé, mi madre también estuvo allí.
Y Ariel también, pero líquido. Es lo que necesitaba
para toda mi ropa, de lo más variada, igual que ahora.
Y la niña será lo que quiera ser. ¿Qué
Ariel inventarán para ella?
La segunda voz en off la que cierra
el spot pertenece a un experto que habla en nombre del
producto publicitado (se dignifica así la relación
del producto con la usuaria. Su tono ya no es explicativo
sino sentenciador): Nuevo Ariel Líquido. Ariel,
25 años compartiendo mucho más que blancura.
Las imágenes que acompañan
a la primera voz en off representan a la protagonista como
una ama de casa trabajadora y que se preocupa por la educación
de su hija; mediante un flash back recuerda y nos muestra
que ella ya tenía vocación de diseñadora
(su trabajo actual) cuando era ñiña; ahora la
vemos bajo la mirada atenta y cómplice de su madre,
quien ya usaba Ariel, aunque en esa época el producto
no era tan moderno como ahora (ella guardaba sus muñecas
en un tambor de Ariel). Luego se nos muestra su evolución:
la niña se convierte en mujer y se emancipa con el
respaldo de su madre. Ya entonces había Ariel líquido,
detergente mucho más moderno que se adecua a las necesidades
que demandan los nuevos tiempos. La reflexión final
de la mujer, que se nos ofrece de nuevo en tiempo presente
cerrando así el círculo de su evolución,
atañe sobre todo a la esperanza que deposita en su
hija: ésta será lo que ella misma decida ser
y contará seguramente con la ayuda de un nuevo Ariel
para optimizar su trabajo.
Al analizar esta breve historia contada
por una mujer comprobamos que el objetivo del anuncio es vender
la vigencia de un detergente que se supone que va de acuerdo
con los tiempos. Aparentemente el anuncio intenta superar
el estereotipo tradicional asociado a las mujeres en cuanto
amas de casa, cuidadoras y responsables en todo momento del
orden de su hogar. La mujer protagonista ya no es como su
madre: ella tiene un trabajo creativo (recordemos que es diseñadora).
A su vez, también es madre, y su hija podrá
ser lo que ella quiera porque los nuevos tiempos lo permiten.
Pero debemos tener en cuenta que esta supuesta emancipación
es decir, el hecho de que la mujer haya accedido a espacios
relacionales que hasta ahora no le estaban permitidos
sólo parece estar destinada a mostrar una visión
superficial de su papel sin profundizar en ningún cambio
cualitativo. Es sólo un pretexto que justifica los
cambios de Ariel. El spot, que por un lado exhibe la
actualización y la supuesta modernidad del detergente,
sigue dirigiéndose a una mujer que, pese a ejercer
su profesión, sigue asumiendo como propia la preocupación
por la colada, como ya sucedía en el modelo tradicional.
La historia de vida de la protagonista se nos muestra engarzada
con la renovación del detergente: al mismo tiempo que
ella nos habla de su éxito personal, vemos que también
Ariel se ha perfeccionado, no sólo en su imagen sino
también en su eficacia, convirtiéndose así
en el perfecto compañero doméstico
para la mujer de hoy, tal como lo describe la voz en off.
En definitiva, lo que se percibe tras esta
lectura que intenta revelar la estructura clásica/paternalista
del spot es que la función histórica asignada
a las mujeres sigue siendo la misma. Pues el hecho de que
la protagonista se remita a su madre para explicar por qué
ella usa también Ariel y por qué espera que
su hija continúe utilizándolo responde a un
intento de señalar que, aunque la evolución
social es lógica y asumible, la fidelidad de las mujeres
al producto y su responsabilidad en cuanto a las tareas del
hogar se siguen manteniendo.
El orden que prevé que las mujeres se ocupen de las
tareas domésticas debe ser garantizado. Y Ariel, producto
que ha adquirido una nueva imagen y ha mejorado su eficacia,
garantiza la continuidad de tal orden, pues ellas, sean lo
que sean, pueden seguir haciéndolo bien.
A ello debemos añadir la frase concluyente
que pronuncia la voz masculina en off, merced a la cual se
relaciona la voz del hombre con la voz de la razón.
En el plano simbólico no sólo determina sino
que dignifica la relación de la mujer con los productos
de limpieza, procurando que el anuncio responda, una vez más,
al punto de vista endocéntrico que rige las retóricas
publicitarias: Nuevo Ariel Líquido. Ariel, 25
años compartiendo mucho más que blancura.