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12 Enero 2004
LAMENTAMOS una publicidad
que no sólo refuerza los estereotipos sexistas
heredados del pasado sino que amplía sus márgenes
de impunidad llegando a mostrar una grosera y denigrante
imagen de todas nosotras. Una imagen que se despliega
en un alarmante abanico de variaciones sobre un mismo
tema: el de la violencia ejercida contra las mujeres.
Surgen, así, mujeres sin criterio, sumisas, ridiculizadas...
"objetos" que pueden ser suprimidos y/ o vejados
desde la impunidad que da recurrir al mundo de ficción
en el que se instala el discurso publicitario. ¿Qué
estamos anunciando? ¿Dónde están
las características del producto anunciado? Podemos
aducir que la publicidad ha cambiado, que no vende necesidades
sino otras cosas: valores, estatus... Y, entonces, ¿qué
venden anuncios como el de AXE, AMENA O TELEFÓNICA?:
desprecio por la vida de las mujeres, presentándolas
como personas desubicadas, de poco valor, cuya muerte
o desaparición poco o nada importa. ¿Pretenden
justificar semejantes atrocidades como reclamos humorísticos
cuando, en realidad, se está recurriendo a la
violencia como reclamo publicitario?
Seguimos sin recordar los productos
que venden determinados anuncios pero sí tenemos
muy claro que no queremos comprar lo que muestran, que
eso sí lo entendemos bien.
Observatorio Andaluz de la
Publicidad
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