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:::: 19 Mayo 2004

CONSTRUYENDO EL CUERPO FEMENINO DESDE LA MIRADA PATRIARCAL

Sabemos muy bien que, conquistada la igualdad formal en nuestro ordenamiento jurídico, aún no está consolidada la igualdad efectiva; que, conseguida una educación universal para todas y para todos, no son iguales las posibilidades de desarrollo personal y profesional de las jóvenes y los jóvenes, y aún más, las relaciones hombre-mujer no se desarrollan en un plano de igualdad, hecho que nos lleva cada día a un caso más de violencia de género.

Violencia que no se limita sólo a los malos tratos físicos o psíquicos, sino que ahonda en otros tipos de violencia, como son la violencia económica, la violencia de la imagen sexista de la mujer, las agresiones sexuales o el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual.

Y ello mientras constatamos la implantación de un modelo de sociedad donde priman como valores el dinero, el triunfo fácil y las apariencias; una sociedad que nos seduce con un consumismo en cómodos plazos y nos ofrece el engaño de la eterna juventud y de la felicidad permanente.

Nuestra preocupación y cuantos esfuerzos se hagan desde los distintos organismos e instituciones públicas andaluzas quedan perfectamente justificado. Porque esa sociedad consumista que nos intentan imponer es una trampa para quienes, por su juventud, la viven desde la indefensión, sometidas y sometidos a un proceso envolvente de indiferencia, carentes de recursos críticos y de capacidad de respuesta autónoma y libre.

Así pues, entendemos que es fundamental aunar esfuerzos y conciliar líneas de acción conjuntas entre cuantas personas, desde los distintos ámbitos de actuación y de responsabilidad, tenemos en nuestras manos la tarea de formar a la ciudadanía de este siglo que acabamos de iniciar, pleno de expectativas y de incertidumbres.

En este sentido el Observatorio Andaluz de la Publicidad No Sexista se hace eco en este artículo de dos noticias aparecidas en la prensa, con el objetivo de que sirvan de recursos de trabajo a educadoras y educadores.

A través de ellas, constatamos cómo las muges somos desprovistas de nuestra individualidad y reducidas a un cuerpo estándar que ha de responder a los cánones establecidos por el imaginario masculino y que nos son ofrecidos como los únicos posibles y deseables. Lograrlo supondrá el éxito y el reconocimiento, y ello se consigue a través del consumo.

La tiranía que esta consideración supone para las mujeres afecta más en las edades adolescentes en las que se requiere, por encima de la familia, el reconocimiento del grupo, de los demás.

Los textos que aportamos a continuación, puestos en relación con un problema que afecta a muchas familias con hijas adolescentes, me refiero a la anorexia y la bulimia, ponen en evidencia hasta qué punto pueden variar los cánones de belleza femenina de unas culturas a otras, pero siempre bajo un denominador común: la mirada masculina que marca el proceso y constata los resultados.

Nuestro objetivo final es bien claro: salir del analfabetismo visual, leer críticamente, descubrir la falsedad desde la que son construidos muchos mensajes publicitarios, para que, sabiendo evitar la confusión entre mundo evocado y realidad, las mujeres, las jóvenes y las niñas –pero también cada vez más hombres- dejemos de querer adecuar nuestro cuerpo y nuestra vida a las imágenes que nos devuelve la publicidad.

Por supuesto que ganaremos en salud, en dinero, pero sobre todo en libertad, libertad para construir nuestro destino personal y nuestra identidad.

Observatorio Andaluz de la Publicidad No Sexista

 

 

 

TEXTOS PARA EL DEBATE

LA VENUS DE ÁFRICA

(…) “Por supuesto que los hombres africanos prefieren a las mujeres mulliditas”, asegura rotundamente Carine Rirangendawa Y no lo dice sólo ella. En los países de la región de Sahel (sobre todo Burkina, Níger y Mali), la mujer entrada en carnes es símbolo de salud, belleza, prosperidad y alegría de vivir.

La gordura de una fémina es directamente proporcional a la riqueza, inteligencia y cuidados de su marido. La delgadez equivale a que el hombre es pobre o no sabe cuidarla. Y es raro que haya mujeres delgadas en un pueblo donde la cosecha ha sido generosa.

Las mujeres reales, o sea las gruesas, reciben los trozos más grandes. Las otras, o bien se llevan pedazos de carne pegada al hueso, sutil recomendación para que engorden, o bien recogen el escarnio del hueso desnudo, que simboliza su delgadez y las estigmatiza en el pueblo.

El reto llega después de tres meses en los que se trata de que las mujeres se ceben hasta casi no poder caminar, con el fin de asistir a un suntuoso baile al que sólo las más rellenas acuden (las delgadas se exponen al ridículo). Durante la danza exhiben su gracia y corpulencia y entre ellas se piropean comparándose con búfalos o elefantes para orgullo de sus maridos.

Carine, reina por un día de la prensa de su país tras el concurso de Miss Corpulencia, sueña ahora con viajar, en concreto a Estados Unidos. “Creo que allí las mujeres corpulentas están en alza”.

RUIZ, Fátima. La venus de África. EL MUNDO , Andalucía, España, 14 de febrero, 2004: 32-33

 

ELLOS LAS PREFIEREN BLANCAS

Millones de Africanas se blanquean con cremas abrasivas

Blanquearse, desteñirse, es la obsesión que persigue a millones de africanas que diariamente se untan productos abrasivos en la piel para ser un poco menos negras, para subir en el escalafón social y lograr el objetivo final: volverse más deseables y gustar y gustarse más. En la carrera hacia el triunfo social pierden la melanina y contraen enfermedades cutáneas que van desde quemaduras, estrías, acné, alergias, hasta el cáncer de piel. Un fenómeno que recorre gran parte de África y que algunos estudiosos llaman ya “el trauma poscolonial”.

(…) Muchas lo tienen claro: “Ellos las prefieren blancas”, asegura una adolescente senegalesa, preguntada por los motivos que le llevan a autolesionarse. El desconocimiento sobre los efectos nocivos de estos productos se encarga del resto. La mayoría de estas mujeres ignora que el uso de cremas para despigmentar es el primer motivo de hospitalización dermatológica en Senegal y que, de las ingresadas, la mitad tiene lesiones irreversibles. Tampoco saben que, al despigmentarse, eliminan progresivamente la melanina de su piel, acaban con el sistema inmunitario y dejan sus cuerpos indefensos frente al sol africano. (…)

CARBAJOSA, Ana. EL PAÍS , Sevilla, España, 28 de marzo, 2004.